Miércoles 2 de octubre

Miércoles, 2 de octubre
Santos Ángeles Custodios

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.»

Pistas: Si nos preguntan quién es el más grande en el Reino de los Cielos, lo más probable es que escogiéramos a Madre Teresa de Calcuta, al Papa Francisco, a ésta o aquella persona que nos parece que destaca por su fe, su entrega, su amor o su actividad. Pero Jesús nos da hoy una lección: llama a un niño cualquiera y lo pone en medio. No sabemos si es bueno o malo, si es agradable o refunfuñón… Pero sí sabemos que sin amor, sin dirección, sin cuidados, no acabará bien. Esto no significa que tengamos que volvernos infantiles. Nada de eso. Jesús siempre manda a sus discípulos que sean astutos, que estén vigilantes; pero también que sean humildes, sencillos, que amen a Dios y a las personas. Que se sientan necesitados de Dios, que se dejen guiar por Él.
Jesús va más allá. Y enseña que acoger al que no te puede dar nada a cambio es ser grande en su Reino. Ése es el camino, aprender a amar, sin esperar nada a cambio, sin intereses, sin dobles intenciones, Por eso todo lo contrario a ser discípulo de Jesús son actitudes como el orgullo de creerse superior, el afán de poder y posiciones, el juicio a los demás…
¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos? ¿cómo te comportas con los pequeños? ¿ves en ellos a Jesús? Porque el Padre no quiere que nadie se pierda. Y tu actitud con el prójimo va de la mano con tu actitud con Dios.
Por último, mírate también a ti mismo. ¿Te sientes pequeño, perdido? Jesús te dice que no temas, que aunque consideres que no cuentas o que no eres importante, lo más grande, el Reino, es para ti. Sólo tienes que descubrir el camino de dejarte amar por Dios y amar a los demás.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.