Miércoles 19 de septiembre

Miércoles, 19 de septiembre
XXIV del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 7, 31-35
En aquel tiempo, dijo el Señor: ¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis» Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores». Sin embargo, los discípulos de la Sabiduría le han dado la razón.

Pistas: Qué fácil es caer en esa actitud en la que despreciamos lo que nos rodea porque no estamos contentos con nuestra propia vida o porque nos creemos en posesión de la verdad. Este Evangelio refleja eso: da igual lo que Jesús haga, da igual la manera en la que Dios quiera mostrarse, cuando la actitud es la de no querer ver o no querer entender.
Y tú ¿cómo vives tu fe? ¿te pareces a los que se quedan en la crítica o en la superficie? O, por el contrario, te arriesgas a conocer a Jesús. ¿Disfrutas de tu fe o la norma, la apariencia, el qué dirán, te bloquean?
Jesús quiere mostrarte la verdad. Si te acercas a Él la descubrirás y podrás día a día comprender quién es, qué significa ser discípulo suyo y así seguirle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.