Miércoles 18 de septiembre

Miércoles, 18 de septiembre
XXIV Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 7, 31-35
En aquel tiempo, dijo el Señor: ¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis». Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores». Sin embargo, los discípulos de la Sabiduría le han dado la razón.

Pistas: Qué fácil es caer en esa actitud en la que se desprecia a los que te rodean porque no se está contento con la propia vida o porque se cree estar en posesión de la verdad o en un nivel superior. El Evangelio refleja eso: da igual lo que Jesús haga, da igual la manera en la que Dios quiera mostrarse, porque cuando la actitud es la de no querer ver o no querer entender, cuando no importa la verdad, siempre se encuentran excusas.
Y tú ¿cómo vives tu fe? ¿te pareces a los que se quedan en la crítica o en la superficie? O, por el contrario ¿te arriesgas a conocer a Jesús?
Jesús quiere mostrarte la verdad. Si te acercas a Él la descubrirás y podrás cada día comprender quién es, qué significa ser discípulo suyo y así seguirle.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.