Miércoles 15 de mayo

Miércoles 15 de mayo
San Isidro Labrador

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 12, 44-50
En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
—«El que cree en mí, no cree en mi, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, ésa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el Padre».

Pistas: A Dios no le da igual que las personas le conozcan o no, que se salven o no. Dios quiere que todos se salven. Jesús no ha venido a juzgar sino a salvar. Ha venido a ser luz y sacar el mundo de las tinieblas. Ha venido a hablarte a ti, personalmente.
La palabra de Jesús y la fe en Él abren la puerta a la vida de Dios. Por eso, Dios quiere que le conozcas, y que establezcas una relación con Él por medio de Jesús. Y por eso en su palabra encuentras vida.
Sólo en Jesús hay vida, sólo en Él hay salvación. ¿Quieres creer? ¿Quieres tener vida y salvación? Sigue buscando, sigue rezando con la Palabra de Dios, sigue acercándote a Jesús cada día. Porque su palabra es verdadera y es vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.