Miércoles 11 de diciembre

Miércoles, 11 de diciembre
II semana de Adviento

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Isaías 40, 25-31
«¿A quién podéis compararme, que me asemeje?», dice el Santo. Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó aquello? El que cuenta y despliega su ejército y a cada uno lo llama por su nombre; tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no falta ninguno.
¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»? ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.

Pistas: El pueblo que está en el destierro, por este mismo motivo, desconfía de Dios. Y el profeta les recuerda: ¿Acaso no creó Él todo? ¿acaso Dios va a abandonar a su pueblo?
Dios es Dios, es eterno, es el creador, no se cansa, no se fatiga, es insondable… Pero, a la vez, da fuerza al débil y al que se cree incapaz. Los que aparentemente son fuertes y no necesitan ayuda (los muchachos, los jóvenes) se cansan, se fatigan, tropiezan, vacilan. Pero el que pone su confianza en el Señor, tiene otra visión de las cosas (“como las águilas”), corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.
Mira nuestra sociedad, mira tu vida ¿A quién te pareces más? ¿al pueblo derrotado que desconfía? ¿o al que es capaz de alzar la mirada hacia Dios? ¿al que pone su confianza en sus fuerzas y capacidades? ¿o al que sabe que en Dios tiene nuevas fuerzas, nueva visión, nuevos caminos?
En el Evangelio de Mateo dice Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.». Él es el cumplimiento pleno de las promesas de los profetas. Él es la respuesta, la solución, el camino… para el que está cansado, perdido, desesperado, el que se siente sin hogar, sin fuerzas.
La queja es una tentación. Nos lleva a desconfiar de Dios al ver tanto mal en el mundo o en nuestra vida. A sentirnos perdidos o excesivamente seguros en nuestras fuerzas o capacidades, que no pueden salvarnos ni darnos una solución. Por ello, la pregunta del profeta nos vale también a nosotros: ¿Acaso no lo sabes? ¿quién es la respuesta?

Relee la lectura, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.