Miércoles 10 de julio

Miércoles 10 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 10, 1-7

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el fanático, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.

Pistas: El nuevo Israel está representado en estos doce hombres. Los números no son casuales. Doce tribus de Israel, y los Doce Apóstoles que Jesús elige para que estén con Él. En sus apóstoles y discípulos comenzará la Iglesia. Jesús les llama y les da autoridad como la suya para que puedan proclamar el Reino de los Cielos.
Jesús deja claro que sus discípulos continuarán su obra y que les capacitará para ello. Enviará el Espíritu Santo, que dará poder para ir, ya no sólo a las ovejas descarriadas de Israel, sino al mundo entero (así termina el Evangelio de Mateo).
Hoy Jesús resucitado sigue llamando y capacitando para ir y anunciar el Reino que en Él se ha hecho ya presente. A cada uno desde nuestra vocación particular: laico, consagrado, ordenado… El bautizado tiene el poder del Espíritu Santo, es hijo de Dios, forma parte de la Iglesia y tiene el poder y capacidad para anunciar y hacer presente el Reino.
Ser discípulo significa seguir a Jesús y recibir el poder del Espíritu Santo con autoridad para luchar contra el mal, el pecado, el sufrimiento… haciendo lo mismo que hizo Jesús y que ha hecho la Iglesia desde el comienzo. Y hoy la Iglesia nos invita si cabe más vivamente a ser discípulos misioneros, es decir, a vivir la propia fe y anunciarla.
Este Evangelio puede servirte para un doble examen de conciencia. Por un lado, tu parroquia, comunidad, grupo cristiano ¿vive esta dimensión de ser discípulo, ir y proclamar con poder? Por otro, tú mismo, personalmente ¿eres consciente de la autoridad que Jesús te da al llamarte y enviarte en tu situación concreta?
Fueron un puñado de personas concretas, con sus nombres, sus personalidades, su manera de hacer las cosas, lo que Jesús eligió. Necesitó su sí. Ellos respondieron. ¿Y tú?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.