Miércoles 1 de julio

Miércoles, 1 de julio
XIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: ¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo? Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: Si nos echas, mándanos a la piara. Jesús les dijo: Id. Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Pistas: Es sorprendente el relato de hoy. Jesús desembarca con sus discípulos y dos endemoniados salen a su encuentro. Pero el demonio no puede resistir su poder y ante su presencia no puede hacer nada. Y ésta es la primera enseñanza: ante Jesús el demonio no puede hacer otra cosa más que huir. Es Jesús quien vence al mal y al pecado. Así que si hay mal en tu vida o a tu alrededor, si el demonio parece que actúa de un modo tal que sus consecuencias se notan (como con los endemoniados del Evangelio, a los que tenían tanto miedo que no se atrevía nadie a pasar por allí), acércate a Jesús y no tendrá más remedio que huir.
Los hombres que se dejan dominar por el demonio están vivos, pero es como si estuvieran muertos (por eso están en el cementerio). Están atrapados por la violencia, alejados de la sociedad. Y los demás no quieren acercarse. La presencia del demonio conduce a la destrucción. Los cerdos (recuerda que para un judío son animales impuros) terminan por influencia de esos demonios arrojándose al mar. Nada bueno puede salir del demonio. Dicho de otra manera: nada bueno puede salir del mal (aunque las tentaciones siempre nos presentan lo malo como bueno o como camino para lograr algo que nos va a hacer felices).
Jesús salva, vence al demonio que busca nuestra destrucción. Vence al mal y al pecado.
Si quieres que el mundo sea mejor, si quieres vencer el mal en tu vida, acércate a Cristo. Él tiene poder para cambiar las cosas, aunque a veces pueda ser por caminos misteriosos… como el de los cerdos que saltan por el acantilado. Si estás dispuesto a fiarte de Jesús, si quieres que sea Él la luz y guía de tu vida, el mal está vencido.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.