Martes 9 de julio

Martes, 9 de julio
Santos Agustín Zhao Rong, presbítero y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: Nunca se ha visto en Israel cosa igual.
En cambio, los fariseos decían: Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Pistas: Jesús cura a un endemoniado mudo. Le devuelve la capacidad de escuchar y hablar, de relacionarse. Qué bonito pensar en el alcance simbólico de esta curación. Porque Jesús ha venido a sacarnos de nuestro aislamiento y egoísmo permitiéndonos acercarnos a Dios y, también a las personas de un modo nuevo.
Hay dos reacciones ante Jesús: los que admiran y los que rechazan. Todos ven lo mismo, pero unos son capaces de asombrarse y otros prefieren quedarse en la crítica.
Lo que distingue a Jesús es su amor y entrega por los demás, su preocupación. Siente compasión de las gentes porque están «extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”. Él ya está luchando contra el demonio, el mal, el sufrimiento y el pecado. Ya está anunciando la Buena Noticia, el Evangelio del Reino. Cura y sana. Pero quiere trabajadores que vayan con Él, en su nombre, que hagan lo mismo que Él ha hecho. Que traigan el Reino, anuncien la Palabra, luchen contra el demonio, sanen a las personas… Para que no se sientan que están como ovejas sin pastor.
Obedecer a lo que Jesús pide hoy significa, por un lado, ser consciente de que trabajar en el Reino de Dios es una llamada, un don, una vocación. Y, por otro lado, es un compromiso. Porque implica un compromiso. ¿Y si Dios te llama a ti a ser su obrero? ¿en qué te llama a trabajar a su lado?
La acción de Dios siempre tendrá personas que se admiren y otras que critiquen. Unas que lo acepten y otras que busquen la manera de darle la vuelta y negarla. Reza y escucha qué te pide Dios a ti. No tengas miedo y déjate guiar por Él, que nunca defrauda.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.