Martes 7 de agosto

Martes, 7 de agosto

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 14, 22-36
Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.
De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó: Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua. El le dijo: Ven. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios.
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto y cuantos la tocaron quedaron curados.

Pistas: Después de hacer algo extraordinario (dar de comer a una multitud con cinco panes y dos peces), Jesús se retira en soledad a orar. Y así actúa siempre, en toda situación. En las exitosas y en las difíciles. La oración le guía, le alimenta, le sostiene… Y tú, en tu vida cotidiana, en tu comunidad o parroquia ¿haces esto?
Los discípulos se adelantan en barca, y ésta es zarandeada por el viento, que les era contrario. Y la barca de tu vida, la barca de tu comunidad, la barca de la Iglesia ¿cuántas veces navega con el viento en contra? Y cuando más oscuro es todo, aparece Jesús. A veces cuesta reconocerle. Pero Jesús no te va a dejar perdido en tus dudas. “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”
Y ¿cuál es la reacción de los discípulos? Pedro, por decirlo así, reta a Jesús. Si eres tú, que camine sobre el agua. Si eres tú, que lo imposible, que lo que veo en ti Jesús (que es imposible desde la mera lógica humana) se haga posible en mí. Y Pedro camina sobre el agua.
En aquella situación en la que el viento daba miedo, aparece Jesús y todo cambia. Incluso en medio del viento, en la situación difícil, Pedro puede caminar sobre el agua, puede hacer lo que Jesús hace. Y cuando flaquea, entonces, Jesús le coge de la mano y le salva.
El viento amaina. Pero ¿quién es este hombre? ¿quién es Jesús? ¡Las cosas que es capaz de hacer! Le han visto actuar, pero eso no es suficiente: tienen que creer. Y si tú te arriesgas a tener fe ¿qué sucederá? Aquellos hombres confiesan: “Realmente eres Hijo de Dios”.
Y Jesús continúa su obra. Anuncia el Evangelio, cura a los enfermos, expulsa demonios…
Tienes muchas cosas con las que orar en este Evangelio, vuelve a leerlo y quédate con la que te toque el corazón. Pide, da gracias, da un paso de fe, salta al mar, o deja que Jesús suba a la barca… ¿Qué te dice hoy el Señor?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.