Martes 7 de abril, martes santo

Martes, 7 de abril
Martes santo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 13, 21-33. 36-38
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?»
Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.» Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: «Lo que tienes que hacer, hazlo enseguida.»
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: «Donde yo voy, vosotros no podéis ir.»» Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?»
Jesús le respondió: «A donde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.»
Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.» Jesús le contestó: «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»

Pistas: Una de las peores experiencias de la vida es que alguien a quien quieres, un amigo, un familiar, te falle o te traicione. Jesús va a experimentar esto: la incomprensión, la traición y el abandono de los suyos. La pasión de Jesús tiene también este aspecto de traición y soledad. Su propio pueblo le da la espalda, aquellos a los que tantas veces había ayudado, sus discípulos huyen asustados, a los romanos no les importa que sea inocente… Y Jesús está solo. Un puñado de mujeres, su madre y el discípulo más joven son los únicos que estarán a su lado.
El contexto de la escena es la Última Cena. Judas y Pedro, ambos, fallarán a Jesús. Pero sus motivaciones y sus reacciones son completamente diferentes. Judas, nos cuenta san Juan que se ha dejado corromper. Era un ladrón, sabemos que traiciona a Jesús por una bolsa de monedas y después no es capaz de superar el sentimiento de culpa y termina suicidándose. Pedro se siente muy seguro de sí mismo, pero después será cobarde y débil, no será capaz de estar junto a Jesús. Llorará amargamente sus negaciones, se arrepentirá, acogerá el perdón de Jesús y dará su vida por Él.
Todos tenemos algo de Judas (de dejarnos corromper, de consentir el mal y el pecado en nuestra vida, de sentirnos atraídos por el camino fácil) y algo de Pedro (orgullosos y seguros de nosotros mismos, pero en el fondo cobardes y débiles). Puedes rezar dejando que esta escena ilumine tu vida y tus actitudes. Pero que la oración te haga caer en la cuenta de que, aunque te equivoques, siempre puedes volver con Jesús. Por muy fuerte y grande que sea tu pecado y tu error Jesús siempre te preguntará, como leeremos en Pascua que le preguntó a Pedro: ¿Me amas?. De eso se trata, de amar a Jesús a pesar de todo, de vencer todo aquello que nos aleja de Él, de dejar que transforme nuestra vida.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.