Martes 6 de noviembre

Martes, 6 de noviembre
Santos Pedro Poveda Castroverde e Inocencio de la Inmaculada Canoura Aranu, presbíteros y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: Venid, que ya está preparado. Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo: He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.
El criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio. Entonces el amo dijo: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se me llene la casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Pistas: ¿Quién entrará al banquete del Reino de Dios? El que acepte la invitación. El que no ande preocupado sólo de sus cosas, sino que sepa acudir a la llamada. En la parábola no son los que deberían ir, son los que escuchan la llamada y responden.
¿Cuáles son las preocupaciones y las ocupaciones que te apartan a ti de entrar en el Reino? Mira tu vida y piensa en ello. Se llaman ídolos. Pueden ser cosas en principio buenas, pero que ocupan el lugar de Dios en tu corazón y en tus preocupaciones. Prometen la felicidad y la roban, porque no pueden dar lo que prometen. El único que salva, el único que da sentido y plenitud a la vida es Dios.
Y si eres de los que anda perdido por los caminos, o de los que están fuera de la ciudad (lejos de la Iglesia), si eres de los que no han tenido mucha suerte en la vida y estás en la plaza o en las calles, escucha. Este mensaje es para ti, porque vas a ser invitado al banquete del Reino.
Puede incluso que tú seas el que invita. Piensa también a quién te está pidiendo el Señor que vayas a invitar y no tengas miedo a hacerlo. El Reino de Dios está esperando.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.

Manuel