Martes 5 de noviembre

Martes 5 de noviembre
Santa Ángela de la Cruz Guerrero Gonzáles, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 14, 15-24
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: ¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
Jesús le contestó: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: Venid, que ya está preparado. Pero ellos se excusaron uno tras otro.
El primero le dijo: He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.
Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. El criado volvió a contárselo al amo.
Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. El criado dijo: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio.
Entonces el amo dijo: Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se me llene la casa. Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Pistas: Es cuestión de prioridades.
Da que pensar esta parábola de Jesús, porque probablemente tú te parezcas más a los primeros que son invitados. Con muchas preocupaciones, muchas ocupaciones, muchas cosas que te parecen importantísimas (y seguro que lo son). Seguro que tienes tus razones para dedicarles mucho tiempo y esfuerzo. Pero ¿y el reino de Dios? ¿qué importancia tiene la presencia de Dios en tu vida? ¿qué hueco dejas para Dios en tu vida?
“Insísteles hasta que entren y se me llene la casa”. Eso es lo que Dios hace con nosotros. Te insiste una y otra vez, seas quien seas, estés como estés. A ti hoy Dios te está invitando a entrar en su Reino, a conocerle, a amarle. No te invita desde lejos, te va a buscar y te invita a su casa, a su vida.
¿Qué excusas le pones a Dios para no darle tu tiempo, tu esfuerzo? ¿qué excusas le pones para que no forme parte de tu vida?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.