Martes 30 de julio

Martes 30 de julio
Semana XVII del tiempo ordinario

(Recuerda:

Pide el Espíritu Santo
Lee despacio y entiende
Medita qué te dice la Palabra de Dios
Ora, respóndele al Señor
Actúa, llévalo a tu vida)
Evangelio según San Mateo 13, 36-43
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: Acláranos la parábola de la cizaña en el campo. Él les contestó: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

Pistas: Los discípulos de Jesús se van con Él a casa, le preguntan y Él les explica. Así es la vida del que quiere seguir a Jesús. Si quiere profundizar en su fe tiene que hacerse de la familia de Jesús. Y en esa cercanía (en casa, en su presencia) podrá preguntarle y escucharle como haces tú cada día al leer su Palabra y rezar.
Hace pocos días leíamos la parábola del trigo y la cizaña que Jesús explica hoy. Si se lee en oración la Palabra de Dios es siempre nueva. Te invito a que la vuelvas a leer sabado-27-de-julio/ y después de la explicación de Jesús te preguntes qué te dice hoy. Jesús es muy claro en el Evangelio de este martes. Puedes pensar ¿con quién te estás yendo en tu vida? ¿con los ciudadanos del Reino o con la cizaña? (recuerda que por los frutos se sabe cómo estás caminando).
El final de la parábola explica que merece la pena seguir a Jesús, aunque el camino sea duro, porque la meta es la vida, la luz y estar en el Reino de Dios. Es un motivo para darle gracias y alabarle porque a ti te invita a ser trigo y alcanzar la meta.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.