Martes 3 de septiembre

Martes, 3 de septiembre
San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 4, 31-37
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, se puso a gritar a voces: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: El Santo de Dios.
Jesús le mandó: ¡Cierra la boca y sal! El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos: ¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen. Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Pistas: Jesús tiene autoridad. Enseña con autoridad. El demonio le teme y le tiene que obedecer. ¿Y por qué tantas veces los cristianos no tenemos ese poder y autoridad? ¿Por qué a veces la Iglesia, que continúa la obra de Jesús, no tiene esa autoridad? Jesús nos regaló el Espíritu Santo, nos prometió hacer obras como las suyas y mayores. Los cristianos no somos unos pobrecitos que aceptamos el mal del mundo o de nuestras vidas y nos acomodamos desde una falsa resignación cristiana.
El que cree en Jesús tiene que luchar contra el mal y demonio. Lo puede expulsar, lo puede hacer callar. Tiene autoridad para ello por la gracia del bautismo y por la fidelidad de Jesús a sus promesas. No es por tus propias fuerzas o capacidades. El mismo Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, explicaba que su autoridad le viene de la obediencia al Padre y del poder del Espíritu Santo. Nosotros sólo podemos lograrlo con la escucha y aceptación de la Palabra de Dios, con la oración y la gracia de Dios. Viviendo como discípulos de Jesús.
Si estás en una postura acomodada en tu vida de fe, si te has acostumbrado a la mediocridad o a la maldad que te rodea, y crees que no puedes hacer nada, deja que el Evangelio de hoy te interpele ¿Qué haría Jesús? ¿cómo actuaría en esa situación que te ha venido a la cabeza? ¿y en esa situación de tu comunidad, tu parroquia, tu familia?
La gente se admira de Jesús. La gente necesita volver a admirarse de la Iglesia y de los cristianos. ¿Qué nos está pidiendo este Evangelio?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.