Martes 29 de enero

Martes 29 de enero
III semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús, y desde fuera lo mandaron llamar.
La gente que tenía sentada alrededor le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.
Les contestó: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y paseando la mirada por el corro, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Pistas: Jesús establece un nuevo tipo de relación con sus discípulos. El que cumple la voluntad de Dios entra a formar parte de su familia. No es servidumbre, no es obligación, no es dependencia (en el mal sentido). Es ser familia de Jesús.
Para entender mejor este Evangelio hay que comprender el cambio social que se estaba dando en tiempos de Jesús en la idea de familia. Desde el antiguo Israel, la familia era más amplia que los meros lazos de sangre. Podemos decir que era el clan: cuantos más miembros, más riqueza, más protección y seguridad, y por tanto más posibilidades de un futuro próspero. Pero en época de Jesús está en crisis esta idea. Los impuestos romanos, los del templo, había que acoger y pagar el sustento de los soldados en las propias familias… Así que muchas familias tenían bastante con sobrevivir y cada uno iba un poco a lo suyo.
Jesús quiere crear una familia. Basada en el amor a Dios y, por tanto, según su mensaje, en el amor al prójimo. Cumplir la voluntad de Dios es tener fe y vivir de acuerdo a ella. Así que la palabra de Dios hoy te propone un camino: el de ser discípulo, el de ser familia, ser comunidad. ¿Te atreves a ser de la familia de Jesús? ¿te atreves a construir Iglesia? ¿te atreves a ampliar horizontes, a cambiar las cosas? Entonces eres su hermano, y su hermana y su madre. Entonces, eres su familia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.