Martes 26 de marzo

Martes 26 de marzo
III semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)
5. Actúa, lleva a tu vida la oración.)

Evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.»
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: «Págame lo que me debes.»
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.»
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
«¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?»
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

Pistas: ¿Cuál es la medida para un cristiano? La medida es Jesús, es su estilo de vida, el amor que Él mostró. Puedes preguntarte: ¿Cuál es la medida de mi amor, de mi perdón, de mi entrega, de mi fe…? Si soy discípulo de Jesús, la medida tiene que ser la suya.
Jesús enseña a recorrer el camino del amor. A descubrir un amor tan grande que es incondicional y absolutamente inmerecido. Tan grande que perdona lo que no podemos merecer que se nos perdone. Éste es el amor que Dios nos tiene y al que hoy Jesús llama a corresponder.
El perdón que Jesús invita a practicar es consecuencia del amor y misericordia que Dios tiene con nosotros. Si Dios te perdona ¿cómo no vas a perdonar tú?
La falta de perdón es como llenar una mochila pesada ¡Cuánto daño hace andar buscando culpables en lugar de amar y perdonar! ¡Cuánto daño hace mirar lo que los demás hacen mal y lo que nos deben o nos hacen sin mirarnos a nosotros mismos!
El de la parábola de hoy, por no perdonar acaba preso, sin libertad, sin familia, sin vida. Pero el que perdona vacía la mochila. El que perdona anda ligero, sin cargas. El que perdona se libra del peso de la culpa. El que perdona es libre.
Perdonar no es fácil. Exige un acto de voluntad y libertad. Pero es posible y liberador. Fíjate en el inmenso amor de Dios, que no se cansa de perdonar. Por eso Jesús hoy te invita a perdonar, para ser libre, para poder amar y para poder ser feliz. Para poder decir que has vivido plenamente.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida