Martes 26 de febrero

Martes 26 de febrero
VII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 9, 29-36
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon del monte y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará. Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

Pistas: Jesús eligió unas personas para que fueran con Él, con una misión especial: dar testimonio de lo que han visto y oído, y transmitir su enseñanza. Él se asegura de que estén preparados, los instruye, los prepara para lo que está por venir. Quiere que comprendan quién es Él realmente. Pero ellos siguen con su pensamiento mundano, con los puestos, las glorias humanas… Y no serán capaces de comprender hasta que reciban el Espíritu Santo. No quieren oír hablar de lo que se le viene encima a Jesús, ni quieren entenderlo. Sólo sienten miedo y rechazo. Su zona de confort son los criterios del mundo.
Jesús le da la vuelta a esto: ¿Quieres ser grande? hazte pequeño ¿Quieres ser importante? hazte el último y el servidor de todos.
El modelo no son los poderosos de este mundo, ni los que tienen autoridad ganada a base de poder, dinero, influencia, violencia… Parece que deberían serlo porque muchas veces se salen con la suya y parece que llevan las riendas del mundo y de la historia. Pero Jesús coge a un niño, lo pone en medio y les dice que el camino es amar al que no puede darte nada a cambio. Amar y acoger al que te necesita. El camino es amar sin límites. Y, haciendo esto, le acoges y le amas a Él, y acoges y amas a Dios.
Así que tu grandeza depende de cómo tratas al prójimo. Da igual que destaques por tu puesto y tu influencia en la Iglesia, en la sociedad, en tu familia o en tu grupo de amistades… Lo que de verdad te hará grande es si eres capaz de amar, de servir, de acoger, de entregarte, sin esperar nada a cambio, sin hacerlo por una recompensa.
Revisa esto hoy en tu vida ¿A qué te está llamando Jesús? ¿hay cosas que cambiar? ¿cuál es tu medida de las cosas: el mundo o Dios? Pídele su Espíritu y descubre el camino que Él te llama a seguir.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.