Martes 23 de julio

Martes 23 de julio
Santa Brígida, religiosa, Patrona de Europa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos, el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

Pistas: Leemos hoy un pasaje del Evangelio de San Juan. Una de las imágenes que utiliza Jesús para hablar de sí mismo y la relación con sus discípulos es la vid. Y con ella quiere ayudarnos a comprender quién es Él.
Piensa que Jesús es la vid y tú eres el sarmiento. El mensaje de hoy es claro: si estás unido a Jesús tu vida dará fruto, necesitarás ser podado, tendrás que estar a su lado…. Y por ello darás fruto y gloria a Dios.
Fíjate en la importancia de la Palabra de Jesús, que purifica y da poder para pedir, para orar. También en que Dios quiere que des mucho fruto. La vida cristiana nunca es algo pasivo o conformista. Siempre trae consigo vida, plenitud, cambio… Da fruto.
Lee el Evangelio pensando en que tú eres el sarmiento que unido a la vid darás fruto. Y si ahora mismo tu vida está un poco estancada piensa en las claves que te da hoy el Evangelio (estar unido a Jesús, escuchar su Palabra, permanecer en Él, dar fruto). Lejos de Jesús no hay esperanza, pero con Jesús hay vida. Reza con lo que el Evangelio ponga en tu corazón y pide a Jesús que te guíe para dar fruto abundante.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.