Martes 21 de julio

Martes, 21 de julio
XVI Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 12, 46-50
En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo. Pero él contestó al que le avisaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y señalando con la mano a los discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Pistas: Ser de la familia de Jesús no es cuestión de sangre. No es un estatus o un derecho. Para pertenecer a la familia de Jesús hay que recorrer el camino de hacerse discípulo suyo. Buscar la voluntad de Dios y escuchar su Palabra. No se trata de querer que Jesús haga las cosas a nuestra manera sino de descubrir la manera en la que Él las hace y nos invita a que las hagamos nosotros también. A veces podemos pensar que ya somos de los suyos por el puesto que ocupamos en la Iglesia o por nuestra religiosidad, pero sin ser discípulos eso no sirve de mucho.
Como vamos descubriendo día a día al orar con el Evangelio, este camino de pertenecer a la familia de Jesús se recorre conociéndole, escuchándole, poniendo su luz en las situaciones cotidianas de nuestra vida. Tenemos que aprender a descubrir la voluntad de Dios a través de su Palabra y de las inspiraciones del Espíritu Santo.
Siéntate con Jesús hoy también, reza, y sigue aprendiendo a ser discípulo suyo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.