Martes 2 de junio

Martes, 2 de junio
Santos Marcelino y Pedro, mártires (IX semana del tiempo ordinario)

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, mandaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: ¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea. Se lo trajeron. Y él les preguntó: ¿De quién es esta cara y esta inscripción? Le contestaron: Del César. Les replicó: Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios. Se quedaron admirados.

Pistas: Jesús se enfrenta a las dobles intenciones. Quieren crear conflicto entre Él y los romanos. Buscan tener de qué acusarle para que lo quiten de en medio. Utilizan algo cierto: Jesús es sincero, no se fija en las apariencias y enseña el camino de Dios. Y también buscan tenderle una trampa. En el fondo se desvelan a sí mismos porque no les importa la verdad, ni saber quién es Jesús… sólo su propio interés. Y utilizan los recursos que tienen a su alcance para lograrlo. No lo saben o no quieren saberlo, pero son esclavos de la mentira en la que viven, del poder, los intereses, las influencias…
Jesús es libre. Intenta hacerles pensar: ¿qué importa verdaderamente? Dad a Dios lo que es de Dios. Ellos se quedaron admirados por su habilidad, por su forma de pensar, porque no conseguían pillarle. Pero la mayoría no reaccionarán. La admiración ante Jesús no basta, no basta con descubrir aspectos interesantes del cristianismo, es necesario dar el salto de la fe.
Muchas veces se interpreta la frase: “Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios”, como la separación entre las cosas mundanas y la fe. Esto, bien entendido, es cierto. Pero Jesús avisa a sus discípulos que la fe tiene que abarcar todos los aspectos de la vida. De nada sirve decir que se tiene mucha fe o rezar mucho, si en las decisiones esa fe no influye, si se cometen injusticias o se colabora con un sistema injusto.
Jesús invita a vivir en la verdad y dejarse de dobles juegos. La verdad en la intención de los actos, la verdad en las decisiones, principios y actitudes. La verdad en la política, en la sociedad, en el trabajo, en las relaciones, en cada aspecto de la vida. Da a Dios lo que es de Dios.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.