Martes 2 de julio

Martes, 2 de julio
XIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 8, 23-27
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! Él les dijo:
¡Cobardes! ¡Qué poca fe! Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!

Pistas: El hecho en sí es asombroso. Pero podemos hacer una lectura espiritual de él. Jesús va delante y sus discípulos le siguen. Suben con Él en la barca. El viaje se complica, como tantas veces en la vida. Jesús está pero ellos no confían, no creen suficiente. La verdad es que si te lo imaginas es una situación angustiosa. Pero Jesús aprovecha la ocasión para enseñarles que va con ellos y que no hay nada que temer.
Si tuviéramos fe, si estuviera Jesús despierto a nuestro lado (la oración), no importarían las tempestades, porque Jesús es más poderoso.
Ahora mira a tu vida. Si estás en medio de una tempestad, llama a Jesús. Pídele que se ponga en pie. Grítale si hace falta. Y confía. Jesús no falla. La tempestad pasará, la barca no se hundirá. Jesús, va contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.