Martes 19 de febrero

Martes 19 de febrero
VI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 8, 14-21
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca.
Jesús les recomendó: Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes. Ellos comentaban: Lo dice porque no tenemos pan.
Dándose cuenta, les dijo Jesús: ¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis? Ellos contestaron: Doce ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil? Le respondieron: Siete. El les dijo: ¿Y no acabáis de entender?

Pistas: “Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes”. ¿Qué levadura es esa? La de la religiosidad de cumplimiento y vacía, y la de los intereses políticos y económicos. La de la utilidad y el poder.
Jesús pide fe en Él. Por eso les recuerda ¿no visteis lo que hice con unos pocos panes y peces? Fíjate cuántas personas a lo largo de la historia sólo con fe y sin seguridades materiales lograron cosas extraordinarias: la madre Teresa, Francisco de Asís, las personas que en tu comunidad o parroquia, en las pequeñas cosas y en lo cotidiano, cambian el mundo…
Jesús habla del peligro de que la adhesión a la fe se corrompa, fermente y se estropee. Ése es el verdadero peligro, el verdadero problema. Los apóstoles creen que la clave del éxito está en los bienes materiales, en los recursos, en el poder… La propuesta de Jesús es otra. Es la de la fe y el seguimiento.
Sin dinero y con fe se han mantenido los templos. Sin dinero y con generosidad los ancianos han sido atendidos, etc. Y, al revés, cuántas veces con dinero y sin fe se deteriora el templo, la convivencia social y la preocupación por el necesitado.
Jesús utiliza una imagen. En las casas judías para celebrar la Pascua con pan ázimo (sin fermentar) había que limpiar bien la casa. Que no quedase nada de levadura. No fuera a ser que al amasar en casa el pan para la Pascua, por un descuido fermentase y se echase a perder. Jesús invita a que le sigan y crean en Él, sobreponiéndose a tantas cosas que parecen fundamentales pero no lo son… sólo estropean.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.