Martes 18 de febrero

Martes, 18 de febrero
VI Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 8, 14-21
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes. Ellos comentaban: Lo dice porque no tenemos pan. Dándose cuenta, les dijo Jesús: ¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis? Ellos contestaron: Doce ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil? Le respondieron: Siete. El les dijo: ¿Y no acabáis de entender?

Pistas: Jesús avisa a sus discípulos que no quiere que vivan en función de intereses, de triunfos humanos, para lo material o el poder. Ésa es la levadura de los fariseos y de Herodes. Y si se permite que entre, hace que todo cambie y que se estropee. Así sucede. Un poco de levadura fermenta toda la masa. Por eso Jesús es tan exigente: ¿en quién ponéis vuestra confianza, vuestra felicidad? ¿cuál es la verdad? ¿dónde la ponen los fariseos y los de Herodes? ¿y dónde la pone Jesús?
Jesús quiere que comprendan la diferencia entre el modo de hacer las cosas que Él tiene y el que propone el mundo (los de Herodes) o la religiosidad mal entendida (los fariseos). También tú tienes que elegir. La levadura de Jesús da un pan de vida, un pan que alimenta, que sobra, que es para todos… la de los fariseos y herodianos sólo destruye, divide.
Jesús te invita hoy a examinar qué levadura está presente en tu vida o en tu comunidad. Y los frutos de una y otra. Para finalmente tomar una decisión, por Jesús o por el mundo, las apariencias o una religiosidad equivocada y vacía.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.