Martes 17 de noviembre

Martes, 17 de noviembre
Santa Isabel de Hungría, religiosa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa. El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban diciendo: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más. Jesús le contestó: Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Pistas: Zaqueo era jefe de publicanos y rico. Su vida está dominada por: política, poder, influencia, dinero, traición a su pueblo (trabajaba para el Imperio invasor) y también a sus propios jefes (se quedaba con un porcentaje, nada ético, de los impuestos que recaudaba con el objeto de enriquecerse). Pero en su vida irrumpe Jesús y todo cambia.
Zaqueo quiere verlo, pero Jesús toma la iniciativa, casi se autoinvita. Y Zaqueo le abre su casa. Cuántas veces buscamos a Jesús, queremos verlo, pero la gente, la situación, nos lo impiden… Jesús se hará el encontradizo. Y si le abres tu casa, si le dejas entrar, todo cambiará.
Se sube a una higuera, son poco de fiar esos árboles. Pero, él quiere ver a Jesús. No le preocupa lo que piensen de él, no se avergüenza. Quiere verle.
A Zaqueo le señalan. Es un pecador y todo el mundo lo sabe. Critican a Jesús también. Pero Él ha venido a salvar a los pecadores. Ésta es una buena noticia: ¿Eres pecador? ¿te sientes indigno? ¿te has equivocado y te equivocas muchas veces? Jesús quiere entrar en tu casa. Conoces a pecadores, a personas peores que tú: ¿Quién eres para juzgarlas? ¿has pensado en rezar por ellas, en ayudarles a que Jesús pueda entrar en su casa?
La presencia de Jesús en su vida convierte a Zaqueo. Se llena de alegría. Y toma decisiones. Va a devolver más de lo que estaba estipulado por la ley. Porque el que se encuentra con Jesús decide apartarse del pecado e intentar arrancarlo para siempre de su vida. Y no quiere andar con medias tintas. Cuando esto sucede, Jesús salva. Porque eso es lo que Jesús quiere: “Buscar y salvar lo que estaba perdido”. Y eso es lo que tú y yo como Iglesia tenemos también que hacer. Primero encontrarnos con Jesús, y después ayudar al que está perdido a que pueda encontrarse con Él.
Piensa hoy si quizás ha llegado el momento de que des el paso de encontrarte verdaderamente con Jesús. Habrá impedimentos, pero cambia la perspectiva y lo verás pasar a tu lado. Y, sin duda, Él te verá y se alojará en tu casa.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.