Martes 16 de julio

Martes 16 de julio
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 11, 20-24
En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al Abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.

Pistas: Jesús critica la dureza de corazón de ciudades en las que ha estado predicando y haciendo milagros, y las compara con ciudades paganas, que son tenidas por pecadoras.
Un refrán español dice: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así les sucede a estos hombres, y tal vez a muchos hoy en día. Jesús ha hecho mil cosas para que le conozcan pero no quieren. Los discípulos de Jesús hoy siguen mostrando (en medio de la debilidad y de los pecados de muchos) la salvación que se encuentra en Jesús. Pero muchos están encerrados en su orgullo, en su “sabiduría». A veces con ideologías o justificaciones para llevar un determinado estilo de vida. Creen que pueden “escalar el cielo”, y en realidad son tantas las promesas de verdad, de libertad o de felicidad, que producen todo lo contrario.
Pero, cuando la vida te da insatisfacciones, sufrimientos… es cuando muchos se replantean qué es lo verdaderamente importante. Nunca es tarde, pero qué bonito descubrir y disfrutar ya, desde hoy, que sólo Jesús salva. Cerrar el corazón a su mensaje es perder la oportunidad de acercarse a la verdadera vida, a la que da plenitud, y quedarse anclado en lo fugaz. Es condenarse a la destrucción.
Por eso, este Evangelio es una invitación a abrir los ojos y preguntarte ¿piensas escalar al cielo? ¿con qué fuerzas? ¿te atreves a abrir el corazón a Dios y dejar que te dé una nueva mirada sobre la realidad para poder descubrir su acción?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.