Martes 13 de octubre

Martes, 13 de octubre
XXVIII semana del tiempo ordinario

Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 11, 37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.

Pistas: Guardar las formas, lo externo, la apariencia, las tradiciones… Pero y ¿el corazón? ¿el interior? ¿las obras? ¿el compromiso?
Jesús enseña que la apariencia y las formas, si no responden a algo interior, no sirven para nada ¿Qué te aporta ser religioso, cumplir unas tradiciones o aparentar, si no responde a una vivencia? Si el corazón no cambia, es algo vacío, una mentira. Si no vives como piensas, acabarás pensando cómo vives, dice el refrán. Y la fe no será algo que transforme tu vida.
Vivir superficialmente lleva a buscar la manera de justificarse y callar la conciencia. Muchas veces la forma de sentirse mejor es señalar a los demás en sus errores para tapar los propios.
Aprovecha este Evangelio para examinar tu vida y ver lo que hay en ella de fariseo. Si dejas a Jesús entrar en ella, si dejas que el Espíritu Santo habite en tu corazón, todo cambiará. No será una religiosidad vacía, sino la respuesta al amor de Dios que trasforma tu interior y se concreta en tus obras.
“Dad limosna de lo de dentro”. Esta invitación de Jesús sólo la podrás hacer realidad si llenas tu corazón, tu vida de Dios. Dice la filosofía que nadie da lo que no tiene ¿Qué hay en tu interior? Jesús lo puede llenar de su Espíritu, de su vida, de su amor, de su salvación… si tú se lo pides.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.