Martes 13 de noviembre

Martes 13 de noviembre
San Leandro, obispo

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 17, 7-10
En aquel tiempo, dijo el Señor: Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «Enseguida, ven y ponte a la mesa?» ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Pistas: La actitud contraria a la que propone el Evangelio de hoy es la del hermano mayor de la parábola del hijo pródigo, que se enfada porque el padre recibe con alegría y una fiesta al hijo que se fue y malgastó la herencia. Está en la casa, todo lo del padre es suyo, pero no lo disfruta. Es dueño de todo, está en la casa, pero se siente fuera.
Cuando la soberbia, la autosuficiencia o el ser interesados se hacen hueco en las motivaciones del que quiere seguir a Jesús, se pierde el rumbo. Porque en realidad lo que Jesús propone es un camino de amor y confianza en Dios. El amor es gratuito aunque es verdad que desea ser correspondido. Cuando se hace algo por amor se puede parafrasear el Evangelio de hoy: haces lo que tienes que hacer. Ni más, ni menos. Pero sigue pareciéndonos algo extraordinario. Por eso las palabras de Jesús hoy continúan vigentes. Porque darlo todo por amor, hasta la propia vida, es el gesto más grande que alguien puede hacer. Porque el amor de Dios es incomparable. Porque cuando tengas que tomar una decisión, piensa primero en el amor.
Ojalá al final de nuestra vida podamos decir: “Hemos hecho lo que teníamos que hacer”, significará que hemos encontrado ese camino que Jesús propone. Ora con el Evangelio de hoy para descubrir la grandeza de Dios y su amor, así comprenderás que la única respuesta es “hacer lo que tienes que hacer”.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.