Martes 10 de julio

Martes 10 de julio
XIV semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: Nunca se ha visto en Israel cosa igual.
En cambio, los fariseos decían: Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Pistas: Jesús siente compasión de las gentes porque están “extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor”. Él ya está luchando contra el demonio, el mal, el sufrimiento y el pecado. Ya está anunciando la Buena Noticia, el Evangelio del Reino. Cura y sana. Pero Jesús quiere trabajadores que vayan con Él, en su nombre, que hagan lo mismo que Él ha hecho. Que traigan el Reino, anuncien la Palabra, luchen contra el demonio, sanen a las personas… Para que la muchedumbre no se sienta ni estén como ovejas sin pastor.
Hoy el Evangelio te pide rezar para que Dios envíe trabajadores a su pueblo. Pero esta oración implica un compromiso. ¿Y si Dios te llama a ti a ser su obrero? ¿en qué te llama a trabajar a su lado?
La acción de Dios siempre tendrá personas que se admiren y otras que critiquen. Unas que lo acepten y otras que busquen la manera de darle la vuelta y negarla. Reza y escucha qué te pide Dios a ti. No tengas miedo y déjate guiar por Él, que nunca defrauda.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.