Lunes 9 de septiembre

Lunes, 9 de septiembre
San Pedro Claver, presbítero

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 6, 6-11
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los letrados y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: Levántate y ponte ahí en medio. Él se levantó y se quedó en pie.
Jesús les dijo: Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir? Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: Extiende el brazo. Él lo hizo y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Pistas: Cuando las cosas se ponen por delante de las personas, cuando el legalismo, la apariencia o el formalismo, se convierten en el criterio fundamental, se pierde la perspectiva de lo que es verdaderamente importante. Este Evangelio puede ser una invitación para que pienses cómo estás viviendo tu fe y qué tipo de Iglesia estás construyendo.
Jesús siempre pone a las personas por delante, siempre pone el amor al prójimo como reflejo del amor a Dios y consecuencia de la fe.
Los letrados y los fariseos se han convertido en enemigos de Jesús. No buscan la verdad, no intentan descubrir por qué hace Jesús las cosas de ese modo. Simplemente quieren pillarle y encontrar algo con lo que acusarlo. Les resultaba molesto. Actuaba de una forma nueva que ellos temían que acabase con su estatus. Porque la prioridad de los fariseos y letrados no era otra que ellos mismos y sus intereses personales.
Nuevamente, lo interesante es pensar si estas actitudes están ganando terreno en tu vida. Es decir, si en lugar de buscar la verdad, buscas poder permanecer en tu modo de hacer las cosas.
Jesús salva y da vida. Pero sus enemigos acechan, conspiran, se llenan de ira, discuten… y querrán acabar con Jesús. Pero Jesús ¡vence!

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.