Lunes 9 de julio

Lunes 9 de julio
Santos Agustin Zhao Rong, presbítero y compañeros mártires

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 9, 18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá. Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ¡Animo, hija! Tu fe te ha curado. Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: ¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida. Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Pistas: Hace un par de domingos leíamos este pasaje en el Evangelio de Marcos y hoy leemos la versión de Mateo.
Los que se acercan a Jesús confían en su poder. Jesús está hablando y un hombre se pone de rodillas ante Él para suplicarle por su hija que acaba de morir. De camino, una mujer toca el borde de su manto y queda curada. Jesús tiene poder para cambiar las cosas de los que se acercan a Él con fe. Se acercan a Jesús, se encuentran con Él. Ésta es una de las claves de este Evangelio. El encuentro con Jesús, la fe, y la salvación que Jesús regala.
Donde había muerte, surge vida. Donde hay confusión, alboroto, lloros, con Jesús llega la tranquilidad, su cercanía y esperanza. Los que estaban derrotados, tienen una nueva oportunidad.
La mujer del flujo de sangre en la mentalidad judía era impura, por eso no quería ni tocar a Jesús, ni pedirle que la tocase. Sólo rozarle el borde del manto y quedaría curada. No se sentía digna, pero Jesús no le reprocha nada, al contrario.
Jesús rompe las barreras de la impureza ritual judía, se acerca a la niña muerta y la coge de la mano. Le devuelve la vida, la pone en pie. Ya no hay impureza con Jesús.
Piensa en tu vida al releer el Evangelio. ¿Necesitas que Jesús te levante? ¿quieres llevar a otros a Jesús? Da igual cómo te sientas o que no te consideres ejemplar, porque no se trata de eso. Si te acercas a Jesús con fe, Él te salvará.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.