Lunes 4 de marzo

Lunes 4 de marzo
San Casimiro

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 10, 17-27
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre. El replicó: Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres ─así tendrás un tesoro en el cielo─, y luego sígueme.
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios! Los discípulos se extrañaron de estas palabras.
Jesús añadió: Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.
Ellos se espantaron y comentaban: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les quedó mirando y les dijo: Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.

Pistas: ¿Llega con ser bueno para entrar en el Reino de Dios? Jesús explica que de lo que se trata es de seguirle a Él. Puedes ser una persona buena, pero dice el Evangelio de hoy que si tu confianza está puesta en el dinero, sólo en lo material, no podrás entrar en el Reino de Dios. Dicho de otra manera: no podrás ser verdaderamente libre si algo ocupa en tu vida el lugar de Dios.
¿Dónde pones tu confianza? El muchacho del Evangelio de hoy era un buen hombre, pero se marchó pesaroso. Se fue sin encontrar la dicha de seguir a Jesús. Y, sin embargo, cuántos santos a lo largo de la historia han explicado que su camino de entrega les ha hecho profundamente felices. Que encontraron a Dios cuando se desprendieron de las ataduras mundanas.
Sólo Dios puede hacernos “buenos”. Sólo Dios es el verdadero tesoro. Y buscándole a Él encontrarás tu camino. Éste puede ser vender todo y seguirle, pero también puede ser triunfar en tu trabajo y mostrar tu fe cristiana. La clave está en dónde tienes puesta tu confianza.
Si tienes un poco de tiempo te invito a que veas esta entrevista ¿Dónde merece la pena poner el corazón? https://www.youtube.com/watch?v=IzXhfiD94zE

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.