Lunes 28 de febrero

Lunes 28 de enero
Santo Tomás de Aquino, presbítero y doctor de la Iglesia

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Marcos 3, 22-30
En aquel tiempo, unos letrados de Jerusalén decían: Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.
El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido.
Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.
Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre. Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Pistas: Jesús es el hombre ungido por el Espíritu Santo, lleno del Espíritu Santo. Todo lo que hace está movido por la fuerza y el poder del Espíritu.
Los enemigos de Jesús no ven más allá del miedo que le tienen porque, desde que está Jesús, todo para ellos es tan diferente que no son capaces de procesarlo. Hace peligrar sus tradiciones y su modo de vivir la religión. El enfrentamiento con ellos llega a tal punto que le acusan de estar poseído o de que la fuerza del demonio actúa en Él. Jesús intenta hacerles pensar. Y dice palabras muy duras: “Todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”.
¿Cómo podemos entender esto? El Espíritu es el Don de los dones, es Dios mismo habitando en los corazones de los hombres, es el que actúa concediendo los dones y la fuerza de Dios, es el Amor de Dios. Por tanto, rechazar el Espíritu Santo es rechazar el amor de Dios, es rechazar ser guiado por Dios. Si rechazas el Espíritu, es decir, si te niegas a abrirle la puerta, a dejarle entrar ¿vas a poder ser amado y perdonado? ¿vas a poder conocer a Dios?
Jesús promete enviar el Espíritu Santo después de resucitar y cumplió esa promesa. Este Evangelio es una buena ocasión para que pidas que esa promesa se cumpla en tu vida. Para tener la llama del Espíritu Santo viva en tu corazón.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.