Lunes 27 de julio

Lunes, 27 de julio
Semana XVII del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.
Les dijo otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.

Pistas: … Y nosotros, tantas veces, con nuestros planes a lo grande. Cuando de lo que se trata es del pequeño grano de mostaza, que para germinar necesita ser sembrado y morir; y de la parte de levadura que se tiene que mezclar con la masa, que tiene que ser “contagiosa”. De lo que se trata es de lo pequeño de tu vida, de tu parroquia o tu comunidad. No el acontecimiento espectacular y excepcional, sino el cotidiano. En lo pobre o pequeño que puedes ofrecer, pero que Dios bendice con la capacidad para dar vida (la semilla) y de “contagiar” y transformar la realidad (la levadura). Y los pájaros pueden anidar, y toda la masa se transforma. Y otros pueden venir a buscar cobijo en la Iglesia y la sociedad es transformada.
Pero nosotros quizás sigamos con nuestros planes a lo grande… ¿Qué es lo pequeño que tienes que entregar a Dios? ¿Tus 10, 15, 20, 30 minutos de oración? ¿Atreverte a decir que eres cristiano y mostrar tu fe donde sabes que te van a criticar? ¿Renunciar a ese pecado que tienes agarrado a tu vida y que se ha vuelto cotidiano? ¿Atreverte a decir sí a Dios aunque ello signifique tener que ser como el grano que muere a sí mismo para dar vida? ¿Qué es lo pequeño que le tienes que entregar a Dios?
Y, como vamos viendo al leer el Evangelio día a día, lo imposible se hace posible y de lo pequeño sale algo extraordinario. Tú y yo construimos –por la gracia de Dios y con la fuerza del Espíritu Santo- la Iglesia de Jesús, pero no en nuestros planes a lo grande, sino en lo pequeño del día a día, en nuestra entrega del día a día, en nuestro amor del día a día. Y el Dios de lo imposible, de eso pequeño sacará algo gigantesco, extraordinario, asombroso, y hará su obra en tu vida, en la Iglesia y en el mundo. Tú eres el grano de mostaza y la levadura ¿Qué es lo pequeño que le quieres entregar a Dios?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.