Lunes 24 de septiembre

Lunes, 24 de septiembre
XXV tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 8, 16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz.
Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.

Pistas: Luz o tinieblas. Si se enciende la luz de la fe, la luz de la verdad, la luz del amor, la luz de Dios no es para seguir en tinieblas, sino para caminar en esa luz. La luz se ve y se nota. Por eso, evangelizar forma parte de la fe. Porque la luz ilumina. De lo contrario, si se quiere esconder, entonces se pierde.
El Evangelio dice: “Al que tiene, se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener”. La fe, cuando se vive, crece. Y cuando se tapa, se esconde o se vive a medias, se enfría y se pierde.
Este Evangelio te invita a encender la luz de Jesús y a no esconderla. Porque forma parte de la vida del discípulo de Jesús evangelizar, que se note en tu vida lo que crees. En tu día a día, con tu familia, en tu trabajo, en tu ocio, en tus decisiones…
Nunca es tarde para encender la luz de Jesús en tu vida. Un poco de luz hace desparecer la oscuridad más profunda. Y Jesús es más que un poco de luz. Es la luz del mundo. Si la enciendes en tu vida, todo cambiará en ti y a tu alrededor. Todo será nuevo porque tendrá la luz que nunca se apaga.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.