Lunes 22 de junio

Lunes, 22 de junio
XII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 7, 1-5
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No juzguéis y no os juzgarán.
Porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Déjame que te saque la mota del ojo» , teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.

Pistas: Jesús propone un estilo de vida basado en el amor al prójimo. Y para ello enseña cómo concretarlo.
No juzgues. Si lo piensas, el juicio es una fuente de insatisfacción, de sufrimiento, una barrera con el otro, una manera de sentirse superior a los demás. Jesús te dice: no juzgues y no serás juzgado.
La medida que uses, la usarán contigo. En el fondo, es una manera de decirte: puedes vivir en el amor o en el odio, puedes vivir en la misericordia o en la condena… Tú eliges.
Mírate a ti, cambia tú, examina tu vida… Ésta es la clave del mensaje de hoy. No lo de fuera, sino lo de dentro.
Es una invitación a vivir en la verdad: ¿cómo eres? ¿cómo actúas? ¿cómo es tu vida? ¿haces lo que criticas en los demás? Sácate la viga de tu ojo. Es decir, arranca el pecado y el mal de tu vida, y podrás ayudar a los demás. Dicho en positivo: vive en el amor, llénate del Espíritu Santo y podrás ver claro y ayudar al prójimo, sin que eso sea egoísta, una justificación o un acto de soberbia.
Deja que este Evangelio ilumine tu vida, aunque ello implique ver la viga que hay en tu ojo. Y deja que la luz del Espíritu Santo te permita ver la verdad y sentir la alegría del amor de Dios, que te limpia y te restaura.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida