Lunes 20 de mayo

Lunes 20 de mayo
V Semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?». Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

Pistas: Todo de lo que habla Jesús, todo lo que ha enseñado y revelado, sólo puede comprenderse en plenitud cuando viene el Espíritu Santo. Él es el que recordará a los discípulos lo que Jesús ha dicho. Es quien les inspira y guía para dar los primeros pasos de la Iglesia. Es quien les ayudará a entender y a vivir lo que Jesús reveló.
El Espíritu Santo permite que se haga realidad el primer versículo que has leído. Permite que aceptemos los mandamientos y los guardemos –sin su fuerza, saber los mandamientos es sólo una carga, porque no tenemos luz para entenderlos ni fuerza para vivirlos-. El Espíritu Santo es el amor del Padre derramado en nuestros corazones. Nos da a conocer a Jesús y nos descubre a Dios como Padre. Y hace posible experimentar a Dios como amor y presencia viva.
Estos días, al leer el Evangelio de San Juan, nos asomamos al misterio de la Trinidad. Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un solo Dios y tres personas. Jesús es el Hijo hecho hombre que revela al Padre. Jesús es el único camino para creer, para ver, para escuchar, para encontrar verdad y vida. Y todo esto que revela Jesús sólo será posible con el Don de los dones, con Dios mismo dándose, como Amor que se derrama: el Espíritu Santo.
Jesús se revela a ti. ¿Por qué? Porque te acercas a su palabra, porque la crees, porque entras en la dinámica del amor de Dios. Y porque el Espíritu Santo que ya tienes en tu corazón te va haciendo entender y experimentar que Dios te ama, que Él está a tu lado. Esto es un camino a recorrer en el que descubres que Dios no es un ser aislado sino en relación, incluso en sí mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y que sale de sí mismo para amar. Para amarte.
Por último, qué bonito: Jesús envía un Defensor, alguien (el Espíritu Santo) que te defiende. Te defiende del demonio, de la mentira, de la ignorancia, porque te permite vivir en el amor. Te acompaña, te orienta. Te enseña, te lleva a la verdad completa y hace posible todo lo que acabas de leer.
Pídeselo a Dios en el nombre de Jesús. Él lo prometió, cumplió su promesa y la sigue cumpliendo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.