Lunes 19 de noviembre

Lunes 19 de noviembre
XXXIII semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 18, 35-43
En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: Pasa Jesús Nazareno.
Entonces gritó: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? El dijo: Señor, que vea otra vez. Jesús le contestó: Recobra la vista, tu fe te ha curado.
Enseguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Pistas: Una forma de rezar con el Evangelio es meterse en la escena, imaginarse lo que puede pensar y sentir cada personaje.
Hoy tenemos un hombre que se ha quedado ciego y su único modo de vida es pedir limosna al borde del camino. Oye el ruido, le dicen que es Jesús y ante la esperanza de que Jesús sea la respuesta, la solución, le llama insistentemente a pesar de las dificultades. Ya ante Jesús le dice: “Que vea otra vez, Señor”. Y Jesús se lo concede por su fe. Luego el ciego, que ya puede ver, sigue a Jesús y glorifica a Dios.
Fíjate en los distintos momentos del relato de hoy, párate en cada uno de ellos y piensa qué puede estarte diciendo a ti hoy Dios en su palabra. Tal vez te encuentres perdido y necesites ver. Tal vez estés llamando a Jesús y parezca que no te escucha, o te está preguntando: ¿Qué quieres que haga? Puede que veas ¿vas a seguir a Jesús? ¿o volverás a la ceguera de antes lejos de Él…? En tu decisión está darte la oportunidad de dejar de ser ciego ante Jesús o no. Él no esconde lo que ofrece ¿esconderás tú ante tu propio corazón la decisión de seguirle? Deja que Dios te hable en su palabra hoy, lee el Evangelio, escucha y ora.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.