Lunes 18 de noviembre

Lunes, 18 de noviembre
Dedicación de las Basílicas de los Santos Pedro y Pablo, Apóstoles

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 18, 35-43
En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: Pasa Jesús Nazareno.
Entonces gritó: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? El dijo: Señor, que vea otra vez. Jesús le contestó: Recobra la vista, tu fe te ha curado.
Enseguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Pistas: Un hombre que se había quedado ciego está pidiendo al borde de un camino y éste era el único modo de ganarse la vida de alguien que según la mentalidad judía estaba marcado por el pecado, suyo o de su familia. Oye el ruido, se entera de que es Jesús el que pasa y no pierde la oportunidad. Da igual lo que le digan, lo que piensen de él, le intentan callar. Pero él sigue gritando más fuerte. Hasta que Jesús manda que lo lleven a su presencia. Se produce el diálogo con Jesús y por la fe el milagro. Y la gente alaba a Dios.
Vamos a fijarnos en el simbolismo de este relato. Ya sabes que se puede hacer una lectura espiritual de estos milagros de Jesús. ¿Qué cegueras hay en tu vida? Tal vez te gustaría tener más fe, o antes creías, rezabas, eras fiel y ahora estás un poco perdido… pregúntate en qué necesitas que Jesús te sane.
Jesús va con sus discípulos y la gente que le sigue. Unos llevarán al ciego a Jesús, otros tratarán de callarle porque molesta. Así es la Iglesia. Unos te ayudarán a acercarte a Jesús, otros se convertirán en un obstáculo, pero si perseveras, al final estarás ante Jesús –y date cuenta que sin la ayuda de los que acercan al ciego a Jesús hubiera sido todo más complicado-.
La presencia de Jesús y la fe lo cambian todo, puede ver. Esto es la conversión, poder ver otra vez, encontrar el camino (no estar al borde sobreviviendo), sino ya en marcha, adelante, con una meta. Este hombre decide seguir a Jesús y se convierte también en testigo de lo que Jesús ha hecho en su vida, lo que despierta la fe de otros. Deja que la Palabra de Dios de hoy hable a tu vida ¿qué te dice hoy? y reza.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.