Lunes 18 de mayo

Lunes 18 de mayo
Semana VI de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 15, 26-16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»

Pistas: Jesús continúa anunciando la venida del Espíritu Santo. Se refiere a Él como el Defensor y el Espíritu de la verdad. Es el Defensor, en primer lugar, de Jesús. Los signos que Cristo realiza son por la fuerza del Espíritu Santo y dan testimonio de quién es Él. El mundo le rechaza -como dice San Juan el “Príncipe de este mundo” tiene su hora- y en la cruz parece es vencido. Pero el Espíritu le defiende y le da la victoria resucitándolo de entre los muertos. Y da testimonio de Jesús hasta el final. Ese mismo Espíritu Santo Jesús te lo ha prometido y dado a ti. Es tu Defensor, te hace vencedor sobre el mundo, sobre el pecado y la muerte.
Es el Espíritu de la verdad que llena a Jesús en su humanidad y le da autoridad: la del Padre que le envió y le llenó del Espíritu. Que le guía y le da fuerzas. Por eso las palabras de Jesús son Palabra con mayúsculas: nos revelan la verdad. La Palabra es Espíritu y vida. Y ese mismo Espíritu Santo Jesús te lo da a ti.
Da igual lo que pase: la persecución, la difamación, la muerte… porque tienes al Espíritu Defensor. En lo que Jesús ha vencido, tú sales vencedor. De lo que Jesús ha dado testimonio, tú puedes darlo. Y puedes hacer obras como las suyas e incluso mayores, porque tienes el Espíritu Santo, que no te dejará tambalearte.
Si crees que estas cosas suenan bonitas pero las ves lejos de tu vida, ten fe en la Palabra de Dios y pídele a Jesús que cumpla su promesa. El Espíritu Santo es como fuego, tu corazón es la brasa encendida desde el día de tu bautismo. Si soplas con la oración y los sacramentos, si quitas obstáculos viviendo como discípulo de Jesús, esa brasa se convertirá en un fuego ardiente y descubrirás que las promesas de Jesús se cumplen.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.