Lunes 18 de junio

Lunes 18 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

Pistas: El mensaje de Jesús es profundamente trasformador, incluso revolucionario. Propone un cambio de perspectiva más allá del interés y de que cada uno tenga lo que merece (si lo piensas bien igual en el fondo no salimos tan bien parados con un trato así). Jesús propone el perdón, el amor, la compasión, la gratuidad, la solidaridad…. con todos. Con el que la merece y con el que no. Propone vivir las bienaventuranzas y no la revancha o la venganza. Esto podría sonar a un ideal irrealizable si no fuera por dos cosas: Jesús vivió de este modo y los santos son ejemplo de que es posible este estilo de vida con la fuerza del Espíritu Santo que Él prometió y envió.
Imagina un mundo en el que se construya una sociedad basada en el mensaje de Jesús. Un mundo en el que tú y yo seamos discípulos de Jesús y transformemos las relaciones, la cultura, la política, la economía, el ocio… Imagina un mundo en el que la compasión, la ayuda, la misericordia, el perdón, la solidaridad fuesen los valores imperantes. Y ahora mira tu vida. Está en tu mano acercarte a Jesús que lo hace posible, dejar que transforme tu vida y tu corazón con la fuerza de su Espíritu Santo. Que transforme tus actitudes y tu manera de relacionarte. Un mundo con la justicia de Dios: que es su amor y misericordia, que es Jesús muriendo en la cruz y venciendo al pecado y a la muerte, que es el Espíritu Santo derramando el amor de Dios en los hombres. Jesús te invita a entrar en su Reino y hacerlo realidad en tu vida.
¿Te atreves a dar el paso y vivir lo que dice Jesús? Piensa y reza. Él lo hará posible.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.