Lunes 17 de junio

Lunes 17 de junio
XI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia.
Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

Pistas: En su tiempo el ojo por ojo y diente por diente supuso un avance. Imagina, no es lo mismo si tú me robas 100 €, me los devuelves y quedamos en paz. O si me robas 100 €, me los devuelves y te corto una mano…
Por otra parte, el «ojo por ojo y diente por diente» es la justicia que nos apetece aplicar. El que me la hace, que la pague. El revanchismo.
Pero Jesús va más allá. Quiere enseñar a sus discípulos a vivir en la misericordia y la compasión, porque así es Dios con nosotros. Estas líneas son de las que nos gustaría borrar del Nuevo Testamento porque nos parecen demasiado exigentes… pero Jesús vivió así y realmente no hay otro camino para seguirle que aprender a amar gratuitamente, como Dios nos ama a nosotros. Amar sin esperar nada a cambio, amar incluso al enemigo o al que sabemos que no nos lo va a agradecer nunca. Si lo piensas ¿cuál es el límite del amor de Dios y de su misericordia? ¿cuánto le agradecemos o correspondemos y Él sigue amándonos?
Es una invitación exigente la del Evangelio de hoy, pero si todos los cristianos viviéramos así ¿qué sucedería en el mundo?
Ten en cuenta que Jesús no fue un tonto que se dejó pisar. Supo entregar su vida, perdonar a sus enemigos (a los que lo estaban matando), oró por ellos y con su amor, misericordia y sacrificio cambió la historia.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.