Lunes 11 de enero

Lunes, 11 de enero
I Semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 1, 14-20
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.
Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes.
Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Pistas: Parece el mismo mensaje de Juan el Bautista. Y, sin embargo, descubriremos que es absolutamente nuevo. Porque el Reino de Dios llega por medio de Jesús y se identifica con Él. Convertirse significa hacerse discípulo de Jesús, cambiar de modo de pensar y de vivir. La Buena Noticia es el mensaje y la persona de Jesús.
Jesús no se asusta porque Juan haya sido detenido. Se lanza a predicar. Es más, anuncia que el plazo está cumplido, que no hay que esperar. Ahora es el momento de acoger el Reino de Dios que ya viene. Los nuevos tiempos del Mesías son ya.
Fíjate cómo comienza el anuncio de la Buena Nueva. Creando comunidad, llamando para que estén con Él. La llamada a la conversión y al Reino pasa por el seguimiento de Jesús. Esto tiene muchas lecturas e interpretaciones. La primera es que la Buena Noticia no son sólo palabras e ideas sino relación. La Buena Noticia es también misión: “Os haré pescadores de hombres”. Jesús es consciente de la importancia del camino que va a recorrer y crea un grupo de discípulos a los que después llamará apóstoles (testigos) que puedan contar lo ocurrido y les encargará continuar su obra. Así nacerá la Iglesia.
Pero cuando comienzan a seguirle no tienen idea de todo eso, simplemente se atreven a responder que sí a un hombre atrayente, extraordinario, del que irán descubriendo quién es.
Inmediatamente deciden seguirle. Porque hay que tomar postura. Lo peor que podemos hacer con Jesús es quedar indiferentes. Hay que dejar cosas, cambiar esquemas, costumbres, modos de hacer… Pero la aventura a la que estos cuatro hombres se embarcan cambiará el mundo. Relee el Evangelio y deja que te sugiera algo con lo que orar.

Relee, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.