Lunes 10 de febrero

Lunes, 10 de febrero
Santa Escolástica, virgen

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Marcos 6, 53-56
En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Pistas: Jesús se había acercado a sus discípulos caminando sobre el agua, tras mandarles partir en la barca y quedarse Él a solas rezando.
Cuando desembarcan, la noticia de su llegada se extiende rápido. Jesús atrae. Lo buscan. Muchos porque lo necesitan. Jesús sana y el que le toca queda sanado. La reacción es entusiasta: “En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto”.
Aparecen reflejados dos factores: uno, la atracción que Jesús provoca. Y otro, la necesidad, la búsqueda, podríamos decir hasta el inconformismo o insatisfacción del hombre que siempre quiere más: más vida, más alegría, que busca plenitud y salvación. Y en Jesús la encuentra.
Podemos dar un salto al presente y pensar en lo que nos rodea: ¿cuántos le necesitan pero no saben que es la respuesta? Jesús se hace presente. Pero piénsalo bien ¿cuántos hoy necesitan que nosotros, los que hemos reconocido a Jesús, vayamos a recorrer nuestra tierra y a llevar a Él a los que están enfermos? ¿cuántas veces nuestra fe es tan pequeña que pensamos que algunas personas son casos perdidos, cuando en el fondo sólo necesitan tocar el manto de Jesús?
Jesús no se cansa, busca a las personas. Pero necesita que lo reconozcan, que lo anuncien, que hagan que otros puedan encontrarse con Él. Esto es la Iglesia, así han de vivir los discípulos de Jesús. Hoy, al rezar, puedes pensar en si estás llevando a otros a Jesús. Y, si no es así, en cómo puedes comenzar a hacerlo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.