Jueves 8 de noviembre

Jueves 8 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Lucas 15, 1-10
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos:
Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Pistas: Jesús muestra el amor y la misericordia de Dios. Hoy lo hace con dos parábolas: una oveja perdida, una moneda extraviada.
Y tú ¿te sientes perdido? ¿te sientes solo? ¿te sientes pecador y señalado por los demás? Jesús ha venido a salvarte. Dios te busca. Y cuando te encuentre habrá alegría en el cielo, habrá fiesta.
Déjate encontrar por Él. Lee el Evangelio de hoy poniéndote en su presencia. Nadie hay tan justo que no necesite convertirse. Por eso, cada paso de fe es un paso de conversión. Y por eso las parábolas de Jesús son una buena noticia para todo el que quiera ser su discípulo.
Pide el Espíritu Santo, reconoce que necesitas encontrarte con Jesús y ora. Jesús se sentará a tu mesa, se alegrará contigo, te enseñará el camino para entrar en su Reino. Día a día y paso a paso. Continúa avanzando porque Él te busca y quiere encontrarse contigo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.