Jueves 7 de noviembre

Jueves 7 de noviembre
XXXI semana del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 15, 1-10
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

Pistas: Por un lado están los que clasifican: buenos y malos, justos y pecadores, los que merecen y los que no. Por otro lado está Jesús. Él va con todos. Busca al que está lejos y se ha perdido. Se alegra de encontrarlo. Si hace falta revuelve para encontrarlo, carga con él, tira de Él. Qué bonito descubrir esta actitud de Jesús: Él siempre tira hacia arriba de las personas, siempre busca que sean felices, que desarrollen lo que tienen, que puedan vivir con paz, alegría, esperanza, amor…
Y habrá alegría en el cielo cada vez que un pecador vuelve a la vida, a la salvación.
Aprovecha este evangelio para mirar tu vida: ¿a quién te pareces? ¿a los escribas y fariseos que clasifican y señalan? ¿a la oveja perdida? O, tal vez, quieras parecerte a Jesús.
Tú también puedes ayudarle a llevar misericordia y a que el que está lejos se acerque. Tú no puedes salvar a nadie, pero si les ayudas a que encuentren a Jesús que les busca, Él sí podrá darles aquello que su corazón y su vida necesitan. Misericordia y amor ofrece Jesús hoy. Y te invita a dejarte encontrar por Él.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.