Jueves 26 de julio

Jueves 26 de julio
San Joaquín y Santa Ana
Padres de la Bienaventurada Virgen María

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor)

Evangelio según San Mateo 13, 10-17
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Él les contestó: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure». Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Pistas: “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene”. Esta frase suena muy rara en boca de Jesús, pero no cuando se entiende que se refiere al Reino de Dios, a la gracia de Dios, a la acción de Dios. Esto es gratis, es un regalo y no se puede conseguir por las propias fuerzas. Porque la gracia de Dios actúa en el corazón del que lo acoge y lo transforma. Por eso, cuando se recibe y se acoge da fruto, y entonces el que tiene, tendrá más. Pero rechazarla implica cerrarse al amor y quedarse encerrado en el pecado.
Este Evangelio te ofrece la oportunidad de dar gracias a Dios por la gratuidad de la salvación, porque la presencia del Espíritu Santo en tu corazón te permite entender y tener acceso a los secretos del Reino de los Cielos. Y esto crecerá día a día. También es una invitación a avanzar, a crecer en tu modo de ser discípulo, en tu vida de oración… porque eso significará que vas fortaleciendo tu relación con Jesús y que tu fe se va consolidando.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración.