Jueves 22 de octubre

Jueves, 22 de octubre
San Juan Pablo II, Papa

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 12, 49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Pistas: A primera vista resultan extrañas las palabras de Jesús. Pero si lo miras desde la perspectiva de lo que sucederá tras su muerte, entenderás a qué se refiere. Jesús fue movido toda su vida por el Espíritu Santo, el fuego del que habla en el Evangelio. Será resucitado por el poder del Espíritu Santo y enviará ese mismo fuego a sus discípulos. Y ya nada volverá a ser igual.
El bautismo aquí hace referencia a la muerte y resurrección de Jesús. San Pablo dirá que por el bautismo somos sepultados con Cristo para nacer a la vida (Rom 6,4-6). Y la vida del discípulo de Jesús debe cambiar, morir al pecado y nacer a la vida nueva que Jesús ha venido a traer. Vivir llenos del Espíritu Santo y guiados por Él, con la fuerza de sus dones.
Ahora imagínate la primera comunidad cristiana leyendo este Evangelio, experimentando lo que Jesús había anunciado. Su fe en Jesús hará que sean rechazados en muchas ocasiones y perseguidos, como lo fue el mismo Jesús. El Evangelio refleja lo que las primeras comunidades están viviendo: creen en Jesús y no se amoldan a los criterios de su tiempo. Como consecuencia son perseguidos y rechazados, incluso por sus propias familias. Pero eso no les importó, porque su vida estaba llena de Espíritu Santo, el fuego que Cristo vino a prender en el mundo.
Al leer este Evangelio puedes pensar en cómo es tu fidelidad a Dios, si arde en ti el fuego del Espíritu Santo. Es algo que no se puede esconder, que tiene que notarse en tu día a día, en tus relaciones con los demás, en tu trabajo o estudios, en tus quehaceres cotidianos, en tu tiempo libre, en tus diversiones… Creer en Jesús es ser valiente y fiel. Es arder en el fuego del Espíritu Santo. No valen medias tintas ni tibiezas, porque si no, la fe se apaga y se muere. Si decides dejarte encender por Jesús puede que esto haga que te señalen o te juzguen, pero tendrás una vida extraordinaria.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.