Jueves 21 de marzo

Jueves 21 de marzo
II semana de cuaresma

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, lleva a tu vida la oración)

Evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Habla un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: «Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.»
Pero Abrahán le contestó: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.»
El rico insistió: «Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento. Abrahán le dice: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.»
El rico contestó: «No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.»
Abrahán le dijo: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.”»

Pistas: Es cuestión de perspectiva. Si yo miro la realidad desde mi vida acomodada quizás ni siquiera vea al que sufre. Lo puedo tener a la puerta de casa y resultar invisible para mi. Para los que somos afortunados de tener más de lo que necesitamos este Evangelio es un toque de atención. ¿Qué pobres tienes sufriendo a tu lado? ¿qué tipo de Iglesia somos? ¿nos preocupamos por lo que sucede a nuestro alrededor? ¿qué tipo de sociedad estamos creando?
Podemos hacer una crítica muy profunda de cómo está funcionando el mundo. Los países ricos explotamos a los pobres para tener mejores móviles, mejor tecnología, utilizamos sus recursos y nos desentendemos de sus necesidades. Sólo interesa el mayor y más rápido beneficio. Y la moral, el amor al prójimo o mirar al lado y ver lo que sucede no tiene hueco en nuestro estado del bienestar. Éste es el mundo que estamos construyendo. De usar y tirar. El que buscando el bienestar acaba destruyendo sociedad, generando injusticia y pobreza, y haciendo sufrir a las personas.
Jesús invita a los que le escuchan a que reflexionen. Tienen la Palabra de Dios que avisa de las consecuencias de una vida egoísta y entregada sólo a lo inmediato y placentero. Hay cielo y hay infierno, y los actos tienen consecuencias. Pero esto hay que querer descubrirlo. Jesús ha muerto y resucitado para que podamos descubrir esto, pero sólo con la fuerza del Espíritu Santo, sólo con el regalo de la fe se podrá. Siempre se podrán encontrar excusas, pero el único camino de plenitud y que desemboca en la vida eterna es ser discípulos de Jesús y aprender su estilo de vida. Todo lo demás sólo puede acabar en la frustración y el vacío, ya aquí en esta vida y como posibilidad real del mayor fracaso en el infierno.
Porque hemos sido creados para el amor, para la felicidad y la salvación que Jesús nos ofrece, Él nos abre el camino para vivir de otro modo. Tú eliges cerrar los ojos o mirar, ver y cambiar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.