Jueves 19 de noviembre

Jueves, 19 de noviembre
Semana XXXIII del tiempo ordinario

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Llévalo a tu vida)

Evangelio según San Lucas 19, 41-44
En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.

Pistas: Los Evangelios nos cuentan dos veces en las que Jesús llora: cuando muere su amigo Lázaro y al ver la ciudad a la que ama y comprender lo que le va a suceder. No llora por Él mismo, que va hacia su pasión. Ni porque lo rechacen o por lo que se le viene encima. Llora de pena, de tristeza, porque su Jerusalén no tiene remedio. Llora porque es la ciudad que ama, la gente que ama. Pero no quieren conocer el camino hacia la paz. No quieren escucharle, ni acogerle. No les importa ni quién es Jesús, ni la verdad que predica, ni la salvación que trae.
Y Jesús predice lo que va a suceder. Esta es una escena impresionante para imaginar y contemplar. ¿Qué sientes, qué te sugiere, qué te inspira ver a Jesús así?
Lo que ocurrirá no es un castigo. Sin embargo, refleja una realidad: el hombre cerrado en sus solas fuerzas camina hacia la destrucción. Rechazar consciente y libremente a Jesús es rechazar todo lo que merece la pena en la vida y encerrarse en un camino que lleva a la destrucción. Unos años después de la muerte y resurrección de Jesús, el templo será destruido por los romanos, 70 d. C., y Jerusalén en el 135. Fuera de Dios, en el rechazo a Jesús y en la confianza en la autosuficiencia ¿qué puede haber?
Y ¿tú? ¿lloras por el pueblo que amas? ¿lloras por esta sociedad que está lejos de Dios? ¿te duele, te importa que tantos se queden sin conocer a Jesús? ¿amas a tu pueblo? ¿o simplemente juzgas y te crees mejor que los demás?
Este Evangelio nos invita a comprender que el único camino para la salvación es Jesús. Puedes elegir recorrerlo o no. Y con esa misma libertad también sabes que Él no te va a obligar a nada que tú no quieras hacer, creer y practicar.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.