Jueves 16 de mayo

Jueves 16 de mayo
IV semana de Pascua

(Recuerda:
1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según san Juan 13, 16-20
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que compartía mi pan me ha traicionado.» Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado.»

Pistas: Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les hace caer en la cuenta de que si Él ha actuado de ese modo, los que le siguen deben también descubrir que en entregar la vida, amar y servir, está la verdadera grandeza. Lejos de una visión triunfalista o política del Mesías, Él quiere que los suyos tengan claro el camino que les puede hacer felices.
También Jesús advierte a sus discípulos de la traición que va a sufrir. Él elige entregar su vida y quiere que puedan reconocerle como el Yo soy (una de las maneras de dirigirse a Dios en el Antiguo Testamento). Quiere que entiendan que Dios y Él son lo mismo, que el misterio que esto entraña es reconocerle como el enviado entre los hombres y mujeres para que el mensaje de Dios se haga presente en la humanidad. Y que ellos comprendan que les toca seguir esta tarea cuando Él ya no esté.
A pesar de las dificultades que pueda traerme ¿intento vivir lo que Jesús ha enseñado y entregarme a los demás, servir y amar como Jesús lo hizo?

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice y respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.